


El Grand Saint-Emilionnais Golf Club, situado cerca de la localidad vinícola de fama mundial de Saint-Emilion, es considerado por los entendidos como una auténtica joya de Europa continental. Diseñado por Tom Doak, uno de los mejores diseñadores de campos de golf de la actualidad, este complejo —inaugurado en 2015 por la familia Mourgue d’Algue, apasionada del golf— ofrece una experiencia de golf excepcional y profundamente familiar. El campo destaca por su perfecta integración en el paisaje, marcado por los viñedos.
Con cuatro tees de salida por hoyo y una longitud total de entre 4.379 y 6.186 metros (Par 72), este recorrido ondulado exige un pensamiento estratégico, ya que los considerables desniveles influyen constantemente en la longitud real de juego. Quien tenga previsto jugar una ronda debe tener en cuenta que el campo cierra los martes.
Aquí encontrarás muchos otros relatos de viaje sobre los campos de golf más bonitos del mundo.
Los greens muy ondulados y exigentes son típicos de Doak, al igual que el hecho de que muchos obstáculos permanezcan invisibles desde lejos. Ya el primer hoyo lo deja claro: desde la casa club se baja por una amplia Fairway en fuerte pendiente, pero los dos búnkers profundos que hay junto al green, situado a gran altura, apenas se divisan desde el tee; aquí es imprescindible anotarse un birdie.
Los hoyos siguientes exigen disciplina táctica: mientras que el hoyo 2 requiere un juego defensivo debido a un arroyo que lo cruza varias veces, el hoyo Par siguiente (hoyo 3) presenta un green situado a baja altura, cuyo intenso ondulado se asemeja a una miniatura del paisaje montañoso circundante. Entre los hoyos más exigentes se encuentra el 6, un par 4 largo con salida a ciegas. Los primeros nueve hoyos terminan de forma espectacular en el hoyo 9, un par 3 de hasta 194 metros de longitud que desciende abruptamente desde una meseta elevada sobre un gran obstáculo de agua.
Dado que el campo está concebido como un diseño clásico «Out-In», el recorrido no vuelve a la casa club hasta el final de la vuelta. Los Back Nine comienzan con un Par 5 de 479 metros que cruza un estanque, seguido del hoyo 12, considerado el punto culminante paisajístico y, al mismo tiempo, el hoyo más difícil del campo. Este extraordinario par 3 mide nada menos que 228 metros; su green elevado desciende abruptamente hacia la izquierda y está flanqueado por altos árboles junto a un lago.
En el hoyo 15 nos espera el más largo, con 561 metros, un doble dogleg cuyo green está rodeado por tres colinas a modo de arena. El hoyo final (par 4) discurre finalmente en una empinada subida de vuelta a la casa club. El Fairway, que se inclina marcadamente hacia la derecha, y el green ondulado en forma de meseta exigen por última vez la máxima precisión bajo la mirada de los espectadores desde la terraza de la casa club.
Quien visite el Grand Saint-Emilionnais Golf Club no debe esperar un campo artificialmente cuidado al estilo estadounidense. Su encanto reside en un mantenimiento consciente y respetuoso con la naturaleza, en el que, lejos de las calles perfectamente preparadas, a veces se permite que florezcan las margaritas. La atención al detalle se refleja, entre otras cosas, en los marcadores de distancia fabricados con viejas vides. Tras la partida, la terraza de la histórica sede del club invita a repasar el día mientras se disfruta de la gastronomía local y de una copa de vino tinto con mucho cuerpo del Château La Clide.
16 Jun 2026
El Grand Saint-Emilionnais Golf destaca por su perfecta integración en el paisaje, marcado por los viñedos. (Foto: Michael Althoff)
Imágenes del Grand Saint-Emilionnais Golf. (Fotos: Michael Althoff)