


Ludvig Åberg ya ha demostrado en numerosas ocasiones a lo largo de su joven carrera profesional que sabe hacer frente a las adversidades. Su viaje para disputar el Open Championship de este año puso de manifiesto de forma impresionante que también es capaz de hacerlo fuera del campo de golf.
Tras el Travelers Championship en Hartford, el sueco voló primero de vuelta a su país, pero su equipaje tomó un desvío. Åberg esperó tres días a que llegaran sus maletas. Cuando por fin llegaron, el alivio duró poco. «Cuando saqué los palos, mi Driver estaba partido en dos», explicó Åberg en una entrevista en el campo de prácticas de Royal Birkdale. «Mi dispositivo Foresight, el GC Quad, que utilizo, también estaba roto». Su Launch-Monitor, con el que controla los datos del swing y la trayectoria de la bola, quedó así inservible. Åberg reaccionó con humor seco: cuando el entrevistador bromeó diciendo que sus cifras seguramente no eran del todo precisas, el joven de 25 años levantó el dedo en el aire de forma ostentosa, como si estuviera comprobando el viento.
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Equipamiento nuevo, nuevo comienzo. Quien creyera que los contratiempos del viaje iban a afectar a la concentración de Åberg, lo subestima. Hasta entonces, había disputado la temporada 2025/26 con una consistencia impresionante: cinco clasificaciones entre los cinco primeros, entre ellas un tercer puesto compartido en el Arnold Palmer Invitational, un quinto puesto en el THE PLAYERS Championship y, más recientemente, un cuarto puesto en el PGA Championship. El Genesis Scottish Open no salió como esperaba —no superó el corte—, pero el propio Åberg se tomó la semana con calma.
Al sueco no le falta confianza de cara a su tercer Open Championship. «Las experiencias de los últimos años han cambiado mi forma de ver estos torneos», afirma Åberg. «Ahora sé que, si juego bien al golf, tengo posibilidades de ganar».
Royal Birkdale se presenta este año inusualmente seco. Una ola de calor ha resecado el campo; las Fairways están duras y los greens firmes. «Es un campo difícil y se juega con mucha firmeza», afirma Åberg. «La forma en que se juega depende totalmente del viento: de la dirección de la que sopla y de cómo afecta al campo». Quien evite los Bunkeres situados a los lados de las calles tiene buenas posibilidades; quien caiga en ellos, perderá golpes rápidamente. «El mayor reto es, sin duda, mantenerse alejado de los Bunkeres de tipo “pot”», afirma Åberg. El golf en Links no solo exige precisión técnica, sino también una actitud mental diferente: «Tu capacidad de aceptación debe ser mucho mayor que en una semana normal. Solo puedes hacer un buen swing y ver qué pasa».
Es bien sabido que a Åberg le va bien este tipo de golf. Ya antes de su debut oficial había analizado a fondo Royal Birkdale. «Es un sitio genial», dijo en un breve fragmento de entrevista que la R&A publicó durante la semana previa al torneo —y en el que, de paso, también habló de su Driver destrozado—.
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Ludvig Åberg está disfrutando de su primera experiencia en Royal Birkdale, a pesar de algunos problemas de viaje de camino al Reino Unido.
— The Open (@TheOpen) 14 de julio de 2026
Míralo en directo en «Live at the Range»: https://t.co/2I8ixgsT6k@hsbc_sport | #LiveattheRange pic.twitter.com/hF0y0c3Hpy
Para los profesionales de este nivel, la preparación para un Major también incluye la imagen. Patrocinadores, proveedores de equipamiento y jugadores coordinan su aspecto hasta el más mínimo detalle: lo que lleva Åberg cada día ya no es, ni mucho menos, una casualidad.
adidas Golf, el proveedor de ropa de Åberg, ha diseñado un guion de imagen para toda la semana del torneo que recrea deliberadamente el ambiente de Royal Birkdale: una paleta de colores clara compuesta por azul marino, blanco y caqui —atemporal, británica y de una elegancia discreta—. Para los días de entrenamiento, Åberg lleva un sencillo polo blanco o un polo azul marino de rayas finas, combinado con pantalones azul oscuro o beige. En el propio torneo, la línea se mantiene de forma coherente: el jueves lleva un chaleco de punto a rayas azul marino y blanco con cuello en V; el viernes, un polo a rayas claras con detalles en azul marino; y el sábado, un polo sencillo de color azul oscuro.
El domingo —tradicionalmente el día más importante en el golf— se sale discretamente de la tónica habitual: un polo estampado con motivos florales en gris oscuro y azul petróleo, con un polo interior de cuello azul intenso debajo, y pantalones blancos. Un toque moderno que, sin embargo, encaja con la línea general.
Åberg disputa en Royal Birkdale su tercer Open. Tras quedar en el puesto 23 en Royal Portrush el año pasado, esta vez espera llegar más lejos. Deja claro lo mucho que significa para él este torneo: «El Open es un torneo muy especial. Me encanta la historia de este deporte, y no hay mejor lugar para vivirla».» Le llama especialmente la atención el recorrido por los últimos hoyos: «Hay gradas a ambos lados. El público de aquí aprecia el buen golf y sabe reconocerlo. Dar buenos golpes ante este público y luego subir por el 18… eso es algo muy especial».
Palos rotos, bolsas perdidas, un corte fallido… El sueco no se deja desanimar por este tipo de contratiempos. Quien haya seguido a Åberg esta temporada lo sabe: está preparado.
15 Jul 2026
Ludvig Aberg afronta el Open Championship de 2026 en condiciones difíciles. (Foto: Imago / TT)