


El Real Club Guadalhorce, situado a solo unos 15 minutos en coche del aeropuerto de Málaga, es un destino fascinante para los golfistas más exigentes. Fundado en 1987 por un grupo de inversores finlandeses, en 2007 atrajo al ídolo del golf español y socio de honor Miguel Ángel Jiménez, quien se encargó de renovar el campo de forma integral y de dotarlo del toque magistral que tiene hoy en día. Su alta calidad se refleja, entre otras cosas, en que el club ha sido en varias ocasiones sede de la final del LET. En 2017, el rey Felipe VI incorporó oficialmente el complejo al exclusivo grupo de los clubes de golf reales.
Además del prestigioso campo de campeonato de 18 hoyos, un Par 72 con una longitud que varía entre los 4.390 y los 6.210 metros y un trazado muy variado, los jugadores disponen, para una ronda rápida, de un campo corto y compacto de 9 hoyos con precisos hoyos Par 3. Gracias a una maravillosa tradición de diseño clásico, en la que los caminos desde el green que acabas de dejar hasta el siguiente tee de salida son siempre de solo unos pocos pasos, todo el recorrido se puede recorrer perfectamente a pie.
Aquí encontrarás muchos otros relatos de viaje sobre los campos de golf más bonitos del mundo.
Los primeros nueve hoyos presentan un terreno ligeramente ondulado, con tees en su mayoría elevados, y exigen precisión táctica desde el principio. Ya el primer hoyo, un Par 4 corto de 328 metros, exige un golpe preciso en clara subida hacia un green ondulado de 34 metros de profundidad, en el que los golpes de aproximación que se quedan cortos ruedan imparables cuesta abajo por la colina.
Tras una excelente oportunidad de sumar puntos en el hoyo 4, el Par 5 más fácil de todo el campo, los jugadores llegan al espectacular hoyo emblemático del hoyo 6. Desde un tee muy elevado, se abre aquí una magnífica vista de las montañas andaluzas, mientras que la Fairway conduce a un green doble en forma de bumerán, que este hoyo comparte de forma ingeniosa con el hoyo 8. La hoyo 8 es, con sus impresionantes 414 metros, el Par 4 más largo y exigente de los primeros nueve hoyos.
Tras un merecido descanso en la moderna casa de medio recorrido, el escenario cambia al Back Nine, cuyos hoyos son más llanos, pero notablemente más largos, y en los que el agua cobra un papel protagonista. El reto comienza al otro lado de la carretera, directamente con el hoyo 10, el Par 5 más largo del campo, con 517 metros, en el que, tras el giro de un dogleg, acecha un traicionero obstáculo de agua a la derecha.
El hoyo 11 resulta ser un auténtico «ojo de cerradura»: este par 4 totalmente llano, de 411 metros, es el hoyo más difícil de todo el recorrido y exige dos golpes potentes y precisos para alcanzar el green, rodeado casi por completo de Bunkeres. También se requiere habilidad estratégica en el hoyo 13, el par 3 más largo (185 metros como máximo), donde un estanque se adentra dos veces en el Fairway, así como en el hoyo 16, donde un imponente árbol solitario situado en medio de la mitad derecha del Fairway bloquea la trayectoria ideal. El recorrido culmina de forma espectacular en el hoyo 18, un Par 4 de 407 metros con aspecto de avenida, flanqueado por una densa hilera de palmeras.
A pesar de los aviones que se ven de vez en cuando al aproximarse al cercano aeropuerto, uno se acostumbra rápidamente al paisaje y disfruta de un juego variado, cuyo nivel de precios es considerablemente inferior al de otros campos famosos de la región. Tras el último Putt, una visita al excelente restaurante del club, gestionado por las prestigiosas Bodegas Campos de Córdoba, pone el broche de oro a una jornada de golf perfecta con platos tradicionales.
27 Jun 2026
Desde 2027, el Real Club Guadalhorce forma parte del patrimonio real. (Foto: Michael Althoff)
Imágenes del Real Club Guadalhorce. (Fotos: Michael Althoff)